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Dificultades durante el internado

Sinceramente no me animaba del todo a subir este blog, la verdad que es muy personal y admito muchas cosas que a veces siento, ahí va, no se asusten por favor mi salud mental está muy bien, en serio:

Nunca olvidaré aquel noviembre de 2025. No podía creer los resultados del examen de EsSalud para el internado. Hacía ya mucho tiempo que no me sentía especial. Fue una gran sorpresa. Mis amigos me tenían más fe que yo mismo. Si me lo preguntas: tuve suerte.

La cuestión es que terminé siendo uno de ellos, supuestamente uno de los mejores de mi generación en el país, al menos en notas. Hacía muchos años que no me sentía de esa manera. Empezaron a sonar los ecos de personas que me felicitaban, que me decían que era un orgullo; me ayudaban y me trataban como a alguien especial. Me gusta, pero no me gusta que me guste, no quiero volver a eso.

Viajé muchas veces a Lima. Mis cointernos son muy agradables, me volví más sociable, estaba feliz y las cosas iban bien. Mi segundo prime.

Pero empezó el internado y recién ahí caí en cuenta de todo.

No sentía que merecía estar en este hospital. Conocía a tantos estudiantes que eran mil veces mejores que yo... Yo simplemente estaba ahí porque se me daban bien las competencias, por saber marcar opciones en un examen. Me sentía, y aún me siento, como un interno malo. Mis cointernos saben demasiado, y resuelven las cosas en un segundo; ellos sí son los más brillantes. Yo no. Muchas veces me he olvidado de muchos temas básicos, me quedo en blanco, y me demoro mucho. Admito que muchas veces siento envidia, un sentimiento tan humano. Admiro a mis amigos, pero también me duele un poco ver con qué facilidad ellos resuelven las cosas mientras yo sigo estancado. Envidio su brillo porque resalta la oscuridad de mis falencias.

Trato de fingir confianza,
Finjo que tengo los conocimientos,
Finjo que soy bueno con la investigación,
Finjo que llevo una vida saludable,
Finjo que soy un buen delegado,
Finjo que no me afectan lo que les pasa a mis pacientes,
Finjo que cada día me hago mejor,
Finjo que soy buena persona,

Tengo que fingir que soy especial. Ojalá todo eso fuera cierto. Ojalá el joven del que muchos se sienten orgullosos existiera de verdad. Me duele mucho saber que en el fondo no es así, pero tengo que fingirlo todos los días, ponerme mi disfraz de scrub,

Porque no quiero que mis cointernos tengan un mal recuerdo de mí,
No quiero decepcionar a mis residentes,
No quiero perder las pocas oportunidades que me quedan,
No quiero que mis pacientes pierdan la confianza en mí

Muchas veces no quiero mostrar lo que soy, me da pánico que vean mi vacío, y tal vez ese es mi mayor problema para poder conectar con los demás, mi verdadera condena: que estoy solo en un lugar donde casi nadie me conoce.

Llámame mentiroso por mostrar alguien que no soy,
Llámame creído por no tener la humildad de mostrar mis debilidades,
Lo siento, de verdad lo siento, solo estoy sobreviviendo, intentando no ahogarme, pero es tan doloroso saber que no eres lo que te gustaría ser… saber que nunca vas a ser el médico que ellos piensan que eres.