La Media Maratón de Lima me dejó una lección que no me esperaba: los seres humanos somos un gran equipo
Siempre vi al deporte como una competencia donde todos somos rivales y queremos llegar antes que el otro. He participado en diferentes deportes de forma competitiva, créeme que he hecho de todo, pero nunca había sentido algo así. Pienso que la obsesión por ganar termina dañando la esencia de hacer ejercicio.
El running de manera no competitiva se parece a la vida: no se trata de quién llega primero, sino de avanzar a tu propio ritmo y llegar. Cada corredor tiene su propia historia, su propio propósito. Durante esos difíciles 21 km todos compartíamos momentáneamente una misma ruta, apoyándonos mutuamente porque, al final, todos somos ganadores.
Partida en el centro de Lima, gritos de ánimo, aplausos, música de fondo. Participantes y espectadores estábamos presenciando un momento importante. Una sensación indescriptible de emoción profunda. La ruta fue una fiesta, todo gracias a la gente, gracias a la gran cantidad de participantes y espectadores. Las masas hacen que las marcas se interesen, así que no faltaron los carteles gigantes de frases motivadoras, la decoración, la música, la hidratación; pero sobre todo esa misma gente es la que daba vida al evento, ver desconocida con carteles graciosos que te animaban a seguir. Esa conexión te recuerda que al final no hay equipos o rivales a los que derrotar: somos seres humanos apoyando a otros seres humanos, un solo gran equipo.
También me gusta hacer otros deportes, pero aunque antes no me gustaba mucho correr, ahora me encanta por varios motivos. Siento que la comunidad es muy agradable: si te equivocas, no hay un delantero reclamándote por no pasarle la pelota; si te cansas, no te juzgan; te animan a seguir. Por otro lado, ganar no significa que haya perdedores, por lo que no hay malas mañas como en algunos deportes; al llegar, todos somos ganadores. Además que es inclusivo, no necesitas pertenecer a un club, o un equipo costoso para correr, la mayoría de personas lo puede hacer, esto hace que la comunidad sea muy grande y llena de gente positiva.
El tramo final fue una de las experiencias más intensas que he sentido: exhausto, al límite, en una ciudad ajena, rodeado de gente que no me conoce; sin embargo, veía a los espectadores en la meta gritando por todos nosotros; veía a los participantes sintiéndose muy felices de haber llegado. Todo eso es contagioso. En la mayoría de los deportes solo te animan tus conocidos, aquí me animaban sin importar mi velocidad, solo por el hecho de llegar. Con la música, los gritos de los seres humanos y todas estas emociones, te sientes parte de ellos, comprendes su cansancio, su felicidad de haber llegado, te sientes querido, te sientes especial…
Se me cayó una lágrima, sentí que a la vida le falta un poco de esto: casi nunca nos felicitan, y nadie te felicita por simplemente seguir adelante con todo el esfuerzo y sufrimiento que eso conlleva. Ahí me apasioné de correr de esta manera. Gracias de verdad a quienes organizan esto
Si estás leyendo esto, no olvides cuidar tu salud. Estar ocupado, tener un examen o acumular muchos pendientes nunca debe ser una excusa. Créeme que la mayoría de los que estuvimos ahí estamos igual. Correr se puede hacer en casi cualquier sitio, y tu yo de 80 te lo va a agradecer.
Al igual que en esta media maratón, la verdadera meta no es cruzar primero,
Quizás la verdadera meta sea llegar sano a esa edad