23 de septiembre de 2026,
Rocky, mi perro,
No recuerdo un hogar sin ti, estuviste presente la mitad de mi vida. No recuerdo cómo es llegar a casa y que no me recibas corriendo y ladrando.
Cada vez que pensaba en ti, me reía. ¿Cómo hacías para hacerme reír tanto sin decir ni una sola palabra?
Demasiadas canciones dedicadas a ti, demasiadas anécdotas. Todo el barrio te conoce, incluso eras más famoso en la Acequia Alta que los dueños: no exagero. Y todo eso porque llegaste a hacerte conocido entre seres vivos de diferentes especies:
Tuviste muchos amigos humanos,
No te importaba si no eran como tú (con pelo, que caminaran de cuatro patas y que entendieran 50
idiomas). Eras amigo de mis amigos, de ti les he hablado a muchas personas, y has conocido a tantas
personas importantes para mí que fueron cercanas en distintas etapas de mi vida.
Tuviste amigos perros de todo tipo,
Los perros “chill” del parque, los “runners” de la playa, los “borrachitos”, los “pituquitos”. Tú
siempre tan sociable.
Tuviste amigos de otras especies también,
Destaca aquella ovejita que estuvo un tiempo en nuestro patio, y esa garrapata que no querías soltar
xd.
También tenías tus enemigos, te los hiciste por ser tan rebelde, tan terco, y tan valiente
también,
Peleando con perros mucho más grandes que tú, te hacían heridas y teníamos que llevarte al
veterinario. Luego en lugar de huir o hacer las paces ibas hacia ellos a ladrarles y pelear,
Tus enemigos eran también los cangrejos, a quienes perseguías y les ladraban sin parar
También sé que tuviste a tus amantes,
Me pregunto si sufrías por amor, a veces caminaba por el pueblo y veía a perros sospechosamente
parecidos a ti, ¿los reconociste? ¿te hiciste responsable? jajaja.
Aunque bueno, sí tuviste una hija legítima: la Mundi,
Fue la hija de un matrimonio arreglado. Mi amigo y yo queríamos hacernos compadres,
Él tenía a la Lola, yo te tenía a ti,
Los encerramos en mi casa, te grabé y se la mandé a mi amigo: evidencia de la paternidad
Existe aquella frase en la cual dice que las mascotas son como sus dueños,
Me río mucho porque a veces pareciera que sí,
Tan ansioso, tan activo, tan rebelde, tan loco
Tú te metías al mar, sin miedo alguno, nunca te dio miedo el agua. Incluso una vez fuimos a nadar a una laguna, ahí me demostraste que lo tenías en la sangre, que eras parte de nosotros.
Tú siempre querías ir adelante, cuando íbamos a correr, siempre querías explorarlo todo. Recuerdo que cuando íbamos a correr a la playa ibas adelante a perseguir gaviotas que nunca atraparías, pero ahí tú seguías corriendo a toda velocidad. Nunca te rendías.
Tú siempre recuperándote tan rápido. Te hacías heridas grandes por tantas locuras que hacías o que te sucedían en tu interesante vida, y te recuperabas rápidamente (por supuesto que utilizando el cono de la vergüenza unos días, ay, era tan gracioso verte con ese cono, esos días te engreíamos bastante). También te recuperaste luego de la pandemia, habías subido de peso bastante y no aguantabas correr un par de cuadras, jajajaja, pero muy rápidamente recuperaste tu figura atlética.
Tú siempre tan loco. Podías estar descansando, pero si escuchabas un ruido extraño afuera, muy rápidamente levantabas tus orejas y salías corriendo y ladrando a ver qué pasaba. Algunas veces te acompañaba. Sé que tu intención era protegernos de los “gatos malvados”. ¿Recuerdas cuando íbamos a perseguir gatos? Tú, yo y mis hermanos ladrábamos contigo.
Gracias Rocky por ser tan tú,
Gracias por aquella vez que me trajiste un cuy casi vivo. Se lo habías quitado a uno de aquellos gatos que se comen los cuyes que crían los vecinos. Me lo llevaste a mi cama. Yo recién me estaba despertando… grité espantado. Luego comprendí que solo querías compartir un poco de tu comida, o quizás solo querías que me sintiera orgulloso de ti… Por supuesto que no me había dado cuenta de que se lo habías quitado al gato que lo cazó.
Gracias por querer defendernos cuando no hay peligro real. Cuando nos “salvaste” del ataque del pollo del vecino. Era diciembre y ese pollo sabía que no le quedaba mucho en ese corral; así que decidió trepar al muro y huir. Llegó a nuestra casa y tú lo recibiste; empezaste a ladrarle (es lo que siempre haces); él abrió sus alas; tú… no supiste qué hacer, jajaja, no te acercaste, pero igual estuviste ahí atento. No sé qué hubiera sido de nuestras vidas sin ti
Gracias por siempre regresar. Algunos vecinos nos contaron que te habían visto en lugares sorprendentemente lejanos, pero siempre te encontrábamos en la casa como si nada. Una vez nos encontramos en el estadio, te acuerdas, yo te había dejado en la casa y luego de un rato “¿Qué haces acá?”
Gracias por esperarnos siempre. Siempre atento a que regresemos, nadie en el hogar se emocionaba tanto con nuestro regreso como tú. Incluso cuando no estábamos, subías al segundo piso y mirabas desde la ventana para ver si estábamos cerca. No puedo comprender cómo es que nos extrañabas tanto.
Gracias por escucharme cuando tocaba el piano. Mi fan número uno, a veces te escuchaba suspirar mientras lo hacía, de alguna manera me entendías en mi tristeza. Yo creo que habrías sido un gran músico; sé que tienes el talento, pero no existen instrumentos como para ti.
Gracias por guardar mis secretos, eres el único ser al cual le he contado cosas y no se lo ha dicho a nadie, jajaja
Y gracias, gracias, gracias, por haberme hecho vivir,
Tengo demasiados recuerdos contigo; tenemos tantas fotos en las que te ponías delante como queriendo salir, para que no te olvidemos nunca.
Sinceramente pensé que iba a volver a verte,
Perdóname por no haber podido despedirme,
Si tan solo hubiera viajado un fin de semana antes…
Podría haberte acariciado por última vez,
Sentarme a tu lado,
Escucharte suspirar,
Hacerte entrar a escondidas en la noche para dormir cerca a ti,
Ver cómo le guiñas el ojo a David,
Quisiera verte una vez más, Rochychín
Se me hace difícil pensar que cuando viaje y vuelva a casa la puerta se abrirá en silencio,
Nadie correrá hacia mí,
Fuiste testigo de mi infancia, mi adolescencia, mi juventud,
De mis errores, de mis momentos más intensos,
De todo lo que sacrifiqué, de lo que aprendí.
Qué injusto que vivas tan poco,
Qué injusto que seamos de especies diferentes,
Te quiero mucho, te voy a extrañar